Sí
El Atleti ganó su segundo partido en cinco días, y otra vez por cuatro cero. Y dejó una sensación muy agradable, y si no fuera porque el Málaga plantó poca cara, uno llegaría a la conclusión de que, a excepción de un par de puestos, hay equipo.

Salió el Atleti a jugar y lo hizo sin ni un solo jugador nacido en España y esto a uno no le gusta demasiado, aún a riesgo de que a uno le llamen cateto. Y no es furor patrio, sino la preocupación de que sin gente de la casa o al menos con una base suficiente de jugadores que sepan qué es lo que hay, hay más probabilidades de que se pierda el norte. Aunque, bien pensado, también hay alguno recién llegado desde el mismo centro de Europa que parece estar más metido en la entidad que muchos de los aficionados, y eso a pesar de llamarse Johnny. El Yony, será.
Previamente la afición había aprovechado la buena hora en la que las televisiones tuvieron a bien poner el partido y en los alrededores del estadio había un ambiente de partido alegre que contrastaba con la preocupación del pasado miércoles. Mientras que el día del Schalke la gente hablaba poco de cómo estaban tras las vacaciones y se centraban en preguntar cómo veía el prójimo el partido que se venía encima, ayer todo era relax y sonrisas y tiempo para comentar el viaje a la playa. Qué tal oiga, pues aquí ya ve, de vuelta, no le hacía yo a Vd así de pantaloncito pesquero, ni yo, mire, son cosas de mi mujer. La afición cumplió con el ritual anual de vuelta al abono, y preguntó educadamente cómo lo había pasado el vecino y le dijo al niño de atrás lo mucho que había crecido y se dio cuenta de lo guapas que están las atléticas cuando vuelven con el moreno subido. Lo de siempre, oigan, qué les voy a contar yo.
Salió el Atleti bien plantado y plantado de atrás adelante, como mandan los cánones. Y enfrente se plantó el Málaga, así por lo bajini, y a los cinco minutos puso cara de aguantar el chaparrón, porque ya desde el principio había en el ambiente un aroma a partido sencillo que el visitante se encargó de confirmar. Malas sensaciones dejó el Málaga y esto lo siente el que suscribe por la afición del Málaga, que llevan lo suyo, los hombres. Sólo Duda se encargaba de destacar con cada toque y poco más puede decirse del Málaga. Tiempo tienen para enderezar el rumbo, que no se me alteren por Antequera.
Si algo distingue al Atleti de este año del Atleti del año anterior son dos centrales, dos, de distintas ganaderías pero de similar fiereza. Heitinga y Ujfalusi volvieron a dar ayer sensación de pareja de las buenas, complementarios y con facilidad para entenderse, con desplazamiento en largo y salida del balón, con pausa y criterio y contundencia y bravura, según las necesidades. Ujfalusi coloca a sus compañeros a voces y no es de extrañar que el resto obedezca, vista la cara del fulano, y hasta cuando pifia un poco, como en una cesión a Coupet, no hay guapo en el vestuario que tenga arrestos de decirle nada. Heitinga corta por velocidad e imponiendo corpulencia y colocación; de los choques contra Johnny salen rebotados los rivales como si se hubieran pegado contra un Ford Fiesta. Si hay que pegar un pelotazo, lo pegan y punto. Si hay que pegarle un grito a un delantero díscolo, se pega un grito y tiembla el misterio. Si hay que enseñarse se enseñan y si hay que entrar en un fregado no dudan. Si además consiguen que Seitaridis se meta en los partidos y no haga faltas absurdas y mantienen la presión sobre Mariano, ayer entonado y hasta llegando al ataque, además del reconocimiento como centrales habrá que darles un doctorado en gestión de personal complicado.
Por delante de la defensa se vio otra de las novedades del año, Assunçao. Assunçao, que en otros partidos había parecido un jugador prescindible y de poca aportación jugó ayer y lo hizo bien. Cierto es que no tuvo un partido complicado y cierto es que, con lo que tiene detrás y con Maniche de vuelta en el mundo de los vivos (en concreto, de los vivos que no paran), la tarea de Assunçao fue más sencilla. Se limitó a lo suyo y se sumó al ataque, creando una buena ocasión que falló Maxi en pifia infame. Se entendió bien con los centrales y con Maniche, que corrió lo suyo y lo de algún otro, se entendió bien con Simao pero eso parece sencillo, dado que este último es de los jugadores más listos de la plantilla. Assunçao y Maniche funcionaron y esta noticia augura tiempos complicados para Camacho y Raúl García, obligados a ganarse el puesto demostrando ser mejores. Y no es mala cosa.
Empezó el partido tranquilo, un partido de esos en los que uno sabe que acabará ganando el Atleti y que otros años se enquistaba y terminaba en disgusto. Pero ayer la pinta era otra y, como hemos dicho, la sensación de solidez venía ya desde atrás. Y fueron Ujfalusi y Heitinga al alimón quienes marcaron el primero y aunque fue el segundo el último en tocar, tanto mérito tuvo el primero. Tras este lío ordinal continuó el partido más o menos por la misma senda de placidez. El Kun andaba algo ausente, pidiendo el descanso que merece, y Maxi parece enterarse poco de lo que pasa estos días. No importa. Con Assunçao y Maniche funcionando, Simao aportando como siempre, un rival flojo y una defensa contundente, era cuestión de tiempo. Y de Forlán, siempre Forlán. Volvió Forlán a ser Forlán y a dar lecciones de fútbol. Tras un sprint digno de Bolt y un tiro al palo, marcó Forlán de nuevo de tiro raso, un tiro de esos tan suyos, un balón de esos que no se ve casi ni en las repeticiones. Celebró Forlán el gol como acostumbra, esto es, corriendo hacia los hinchas de Peñarol y levantándose la camiseta. Este último gesto levanta suspiritos adolescentes entre atléticas de toda edad y condición y una airada protesta multitudinaria entre la nutrida representación de aficionados con sobrepeso que poblamos la grada.
Tras un corner cedido por el portero rival a tiro de Pernía, que pisaba área tras muchos meses, llegó el penalti. Wellington no se hacía con Heitinga, que ya había dejado claro incluso al árbitro que iba a rematar el balón se pusiera como se pusiera el Málaga. Voló el balón hacía el punto de penalti, Heitinga entró al remate con potencia y presencia de tren de mercancías y no hubo más forma de pararle que tirándole al suelo. Sonó entonces el móvil de Pablo, sentadito en el banquillo, y recibió este último una bronca de su madre. Ves hijo cómo entra ese, y es más bajito que tú, vergüenza debería darte, con lo grandote que eres y que llegue un belga y te quite el puesto - holandés, mamá, es holandés, luego hablamos que estoy en el banquillo y el mexicano me mira mal. Tiró Forlán pegadito al palo y lo celebró entre el estruendo de la grada pero esta vez con más mesura para evitarse problemas: al parecer, es posible que Forlán se enfrente a una demanda interpuesta por la Asociación Cultural "El Abdominal es Ordinario", con sede en Reus. Él se lo ha buscado.
Con tres cero al descanso y un rival groggy llegó el tiempo de dar descanso a los que van a tener que correr mucho durante toda la temporada. Se fueron Kun y Forlán entre ovaciones estruendosas y entró Sinama y Luis García. Más tarde entró Raúl García: el Atleti había salido sin españoles de pura cepa pero cuando sacó a dos, los dos se llamaron García, así, como diciendo que seremos pocos pero no dejamos dudas. En estas Ujfalusi sacó un balón jugado con criterio y autoridad y volvió a sonar el móvil de Pablo, que esta vez no descolgó. La salida de Maxi dejó la efeméride del día: Mariano, capitán. Se puso Mariano el brazalete y la grada lo festejó con una ola de tres vueltas.
- Creo que no fue por eso
Cállese. Se puso Mariano el brazalete y se incorporó al ataque y Maniche ejerció de director de juego poniendo baloncitos al hueco. Comandados por el Capitán Mariano se echó el equipo de nuevo al ataque y repicaban las campanas de la Almudena y la afición encargaba camisetas rojiblancas con el número cuatro y las palabras "Ay, Mariano" y al parecer en una pequeña ermita en la provincia de Tucumán, Argentina, se licuó por segunda vez en la historia (tras el Scudetto del Nápoles) la sangre de San Mariano.
- Yo creo que exagera Vd.
Puede. Pero el caso es que tres minutos después de que el Capitán Mariano recibiera los galones, Sinama Pongolle marcaba un buen gol a pase de Luis García. Cuatro cero, un gol más que el Valencia, perdía el Barcelona, perdería luego el Madrid con gol de Mista (qué cosas pasan), empataban Villarreal y Sevilla y el Atleti se ponía líder después de cinco años, y lo hacía con el Capitán Mariano al frente y esto quedará en la historia grabado con letras de fuego.
- Vale, vaaaale.
Con el Atleti de líder virtual, y nada menos que para dos semanas, volvió la afición a la calle a reponer líquidos y ver cómo caía el otro equipo grande de la capital. Y en el ambiente había un precioso aroma a día feliz y futuro despejado, a afición ilusionada con los partidos que vienen, a hinchas contentos viendo que pronto vienen a casa tres equipos, tres, los tres campeones de Europa, y vienen a jugar en miércoles y que encima los domingos vienen jornadas de liga con las que soñar. La afición hablaba de vuelos a Liverpool y de cuñados con contactos que pueden conseguir entradas a través de un compañero de trabajo y pedían más rondas y alguno hasta invitaba. Por segunda vez en cinco días la gente salió del campo con sonrisa de oreja a oreja, cuidando de que sus niños no se cayeran al intentar regatear sin balón motos y cubos de basura. Si todos los días fueran como ayer, no habría crisis ni invierno ni ná. Que dure, que dure, sí.
PD: el Forza Atleti, discreto. Portada estilo "Lluvia de Estrellas", quizás inspirada en la estética del colchonero Lazarov. Multitudinaria presencia de publicidad sobre remedios para la disfunción eréctil, sin motivo claro conocido. Seguiremos informando.
URL de la noticia: http://elrojoyelblanco.blogspot.com/2008/09/s.html