De nuevo ganó el Atleti con suficiencia y de nuevo se vieron
muchos y buenos goles. Quizás el rival no fuera el más potente de la
liga, pero la sensación va cambiando, al menos por ahora.

Llegaba
la afición al campo con la duda general de si se vería al Atleti de
Eindhoven o al Atleti de Valladolid, si jugaría el equipo contundente
del martes o el justito-justito del sábado anterior, si actuaría el
bueno o el feo o incluso el malo. Se sabía de la ausencia de Forlán y
de Heintinga, y ninguna de las dos noticias hacía gracia alguna a la
hinchada, acostumbrada a ver que cuando no está el equipo titular al
completo cualquier visitante puede meter al equipo en un lío
monumental. Era un día para ver a los suplentes y, con suerte, sembrar
dudas sobre si el titular debe ser fulano o mengano, ya saben, esas
conversaciones que tanto contribuyen a la buena marcha del sector
hostelero nacional en su versión cañatapa por mucho que se empeñen en
asustarnos los hermanos Lehman esos.
Se llenó sorprendentemente
el estadio para ver el partido, y esta sorpresa se debe al
convencimiento del que suscribe de que una buena parte de la hinchada
colchonera se había desplazado a Navacerrada para ver la contrarreloj
de la Vuelta. Tal era la abundancia de camisetas, banderas y
distintivos rojiblancos por las rampas de la sierra segoviana que uno
se esperaba un estadio tristón y a medio gas, deprimido por la ausencia
de muchos de sus fieles que habrían preferido comer judiones en La
Granja y animar a Contador a llenar la grada y dejarla perdidita de
cáscaras de pipa. Pero no fue así y se ve que la muchachada rojiblanca
o bien es suficiente para llenar dos o tres estadios o bien es rápida
como el rayo y es capaz de dar voces en las Siete Revueltas y llegar a
tiempo para dar voces en las cuatro tribunas y, de paso, cumplir con el
obligado ritual de acabar con tres toneladas de pipas media sal. Y todo
esto, se preguntarán Vds, sólo para decir que en el campo había una
buena entrada … pues sí, qué le vamos a hacer, así somos nosotros, lo
mismo hacemos un circunloquio cicloturista que hablamos en plural
mayestático, así somos y así me temo que nos vamos a quedar, que ya
tenemos una edad de esas difíciles en las que uno empieza a estar hasta
orgulloso de sus defectos y hacer de ello una bandera, como hace Concha
Velasco con su incapacidad retentiva.
Salió pues el Atleti
- Ya estamos
Salió
pues el Atleti a ver qué pasaba, y lo hizo con Raúl García de inicio. Y
con Seitaridis y Sinama y Antonio López, cuatro jugadores que parecen
no tener el puesto garantizado como otros (y a fe que lo del griego me
alivia). Y con Coupet también. Y al poco tiempo de empezar Sinama hizo
una buena jugada, dejó un balón inmejorable para la cabeza de Maniche
que éste echó fuera cuando, con un poco de fé, habría marcado un gol
fácil. Desde el mismo lado poco después Simao puso un balón de libro a
Agüero para que éste sí marcara con facilidad, sin oposición de la
defensa rival, más pendiente de Ujfalusi y algún otro. Gol, pronto y
fácil. Fíjense Vds qué cosas. Marcó otro gol más tarde el Kun, de nuevo
de cabeza, pero fue anulado por razones no identificadas, quizás para
evitar al portero rival el trago de aceptar que le había metido un gol
por arriba un tipo bajito.
El gol, por tempranero, tuvo efectos
dispares en el equipo. Alguno se relajó pensando que la cosa estaba
hecha y que a otra cosa mariposa y que si sacaba luego el coche grande
o mejor el pequeño, que hoy es sábado y se aparca mal. Algún otro no
cayó en la tentación del relax y prefirió mantener el ritmo y la
intensidad, recordar a los compañeros que el trabajo no estaba hecho.
Entre estos últimos, Simao volvió a demostrar que tiene calidad,
concentración y galones para cortar el bacalao en el centro del campo.
Desborda, centra y busca a los compañeros en el mejor sitio, se va al
centro reclamando responsabilidades cuando hay que prestar ayuda en la
creación y se ocupa de las faltas. Simao está en un momento dulce que
nos vendría muy bien que durase diez o doce años.
Entre los
primeros, Sinama se consagró demasiado pronto a la filigrana y cortó
alguna buena ocasión de construir un ataque con detallitos de cara a la
grada que ésta le afeó: ni era el momento, ni era el lugar. Con uno a
cero, viendo lo que se ha visto en este campo, no hay lugar para
adornitos sino para apuntalar la victoria. Los detallitos de Sinama,
por cierto, quizás le habrían sentado al que suscribe como un tiro si
en vez de ser del Atleti fuera seguidor del Recre: está bien no
celebrar los goles, pero hay otras formas de no herir al que un día fue
tu apoyo. Y todo esto el día en el que criticar a Sinama pudiera
resultar atrevido, visto que más tarde cuajó una buena segunda parte,
marcó dos goles y los dos fueron buenos. Sinama marcó, jugó bien a
ratos y dejó claro que si sigue evolucionando en ese sentido puede ser
un apoyo muy importante para el ataque en una temporada tan intensa. El
ejemplo a seguir lo tiene cerca, es rubio, uruguayo y gusta de humillar
cada vez que mete un gol a los que basamos nuestra existencia en la
noble búsqueda de la croqueta perfecta. Yo creo que con esto le puede
quedar claro al hombre.
Con uno cero y la sensación de que se
podía haber hecho más pero que no había que inquietarse en exceso,
llegó el medio tiempo. El descanso en el Calderón es un momento
prodigioso en el que cincuenta mil personas se ponen de perfil. Los que
permanecen sentados giran las piernas hacia un lado para que salgan los
demás; los que salen andan dando pasitos cortos y de lado para
aprovechar el poco espacio que queda entre el espectador sentado y el
asiento de delante en postura de jeroglífico egipcio. Con aires de
coreografía de Bob Fosse, la afición en pleno se pone de lado y
emprende el penoso viaje hacia baños y bares atestados dando pasitos
cortos y pidiendo perdón al vecino. Perdón, perdón, ¿me deja? sí,
gracias, ya está, ahora. Repuestos líquidos o al contrario, según la
voluntad y necesidad de cada uno, la afición emprende la vuelta a su
asiento antes de que empiece el segundo tiempo. Perdón, perdón, ¿me
deja? sí, gracias, ya está, ahora. La afición vuelve a su sitio, se
sienta y se olvida de los socios de los asientos de las primeras filas
junto a la escalera, aquellos que soportan de costado el ir y venir de
toda la fila, siempre dando paso, siempre aceptando perdones por
pisotones en cadena, siempre de perfil. Por ellos y por su paciencia
levantamos hoy de frente a ellos y desde nuestro asiento nuestras
cervezas sin alcohol en vaso de cartón, y eso que preferiríamos hacer
un brindis como Dios manda.
Empezó el segundo tiempo y el Atleti
pareció haber entendido que el partido no estaba ganado. Y marcó al
poco tiempo Maniche de lo que se supone que es uno de sus puntos
fuertes, el tiro a puerta desde la segunda línea, el disparo seco y
duro. Marcó Maniche, quien hizo un buen partido y parece haberse
convertido en el ídolo de la grada a juzgar por cómo fue despedido al
ser cambiado más tarde. Maniche lleva varios partidos en una línea
mejor y más sólida y esperamos que así siga: cuatro días de calor no
suponen la prueba definitiva del cambio climático, pero sí dan un
indicio. Ayer Maniche estuvo bien y a ello contribuyó también Raúl
García, más sacrificado en tareas defensivas a pesar de sacar a relucir
su calidad en un par de buenos desplazamientos de balón en largo.
Quizás excesivamente retrasado, casi como tercer central en algunas
fases del partido, Raúl aprovechó la ocasión de ayer para dejar claro
que ahí sigue, que hay que contar con él y que complementa la a veces
anárquica contribución al juego de Maniche con disciplina y solvencia.
Cuantas más alternativas haya en el centro del campo, mejor.
Y
alternativas parece que las hay. Con el partido encarrilado Aguirre
sentó a Kun, Maniche y Simao, tres pesos pesados ayer, y en su lugar
entraron Luis García, Miguel de las Cuevas y Banega. El cambio gustó en
la grada, que es lo que ocurre cuando el entrenador hace lo que uno
hubiera hecho. Los tres dejaron buenas sensaciones, los tres
cumplieron, los tres gustaron. Miguel dio un balón de dulce a Sinama
para que éste metiera el tercero tras una muy buena jugada por la
banda. Luis García contribuyó al juego a pesar de llevarse un cabezazo
que dolió hasta en el fondo norte e hizo un pasecito de esos que le
gustan tanto a Sinama en el cuarto gol, bien resuelto de nuevo por el
francés.
La jugada del cuarto gol, por cierto, fue digna de ser
repasada en el vídeo. Ujfalusi, Banega, Luis García y Sinama, cada uno
haciendo lo que se supone que hay que hacer en su puesto, cada uno en
su sitio y cada uno entendiendo al compañero. UIjfalusi, de nuevo el
capo de la defensa a pesar de un par de pifias en el momento en el que
el partido se relajó (hasta que un encontronazo con el delantero al que
marcaba le devolvió al partido con la fiereza exhibida hasta ahora)
roba un balón cerca del área, sale con él controlado hasta llegar a la
altura de Banega; este controla, cambia el juego muchos metros hacia
Luis García, quien de sutil toquecito marca de la casa, pone un balón
claro a Sinama quien resuelve con autoridad. Ujfalusi parece haber
dejado claro que no ha venido a Madrid de vacaciones; Banega tuvo poco
tiempo pero hizo tres o cuatro cositas que invitan al optimismo; Luis
García parece muy mejorado respecto al desesperante final de temporada
pasada y ya lleva tres o cuatro pases de gol en los pocos minutos
disputados y Sinama, sin haber impresionado a la parroquia, lleva así a
lo tonto tres goles y los tres bonitos. Cuatro tipos, cuatro toques,
cuatro cosas que cada uno puede y debe hacer.
Y cuatro goles.
Por tercera vez seguida vemos cuatro goles en el Calderón y vemos
destellos de fútbol grande, suficiencia de equipo grande y la actitud
en el rival que se ve cuando el que juega enfrente es un equipo grande.
Que es pronto para certificar un cambio es más que evidente, pero que
hay algo en el ambiente que invita a pensar en una mejoría también.
Cuatro partidos no hacen una temporada ni cuatro días buenos hacen un
buen verano; cuatro toques en una jugada no hacen un partido perfecto
ni cuatro suplentes entonados convierten a una plantilla en completa.
Pero, eso sí, son buenos indicios, buenos augurios que pueden apuntar a
un cambio más profundo. Partiendo de esta base y con tantísimo cuatro,
¿qué pensará Al Gore sobre qué hará el Atleti esta temporada?
PS:
el Forza Atleti, mejor, más en su línea. En portada, foto del director
técnico en cómodo traje de Emidio Tucci y audaz cinturón dispuesto a
chutar a puerta, sobre la desasosegante leyenda “Método Suso”. Tras un
largo reportaje no leído y gran despliegue gráfico del protagonista de
la portada en la misma postura y sin gafas (este señor se quita las
gafas en el despacho pero las usa para tirar a puerta, esto dice mucho,
no crean), la perla de la jornada; aprovechando el nombre del histórico
rival y lo cargado del calendario, un titular de leyenda: “No hay
Recre-o”. Así nos gusta.
URL de la noticia: http://elrojoyelblanco.blogspot.com/2008/09/y-qu-opinar-al-gore-de-todo-esto.html