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Y, en nosotros, ¿quién piensa?

Pague Vd el abono por adelantado, oiga, si quiere Vd ir al campo es lo que hay. Pague Vd sin conocer el equipo, sin saber qué jugador viene y qué jugador se queda, que hasta cierto punto puede entenderse, pero también sin conocer los horarios de los partidos. "Se juega cuando dice la televisión, que es la que paga" sépalo Vd, no hay vuelta de hoja; si luego Vd no puede ir al campo o tenía pensado llevar a los niños y es tarde y de noche y está helando, o tiene que trabajar al día siguiente porque jugamos un lunes, es su problema. Usted ya pagó, ahora a protestar al Maestro Armero.

Si el equipo va mal y el director técnico compra saldos a precio de exclusiva, eso sí, no protesten. No silben a los jugadores, que se enfurruñan, no, eso no, no silben al palco, ahora lo importante es estar todos juntos. Vengan al campo, traigan sus bufandas, esto tiene que ser una olla a presión, una caldera incandescente, una vitrocerámica de cuatro fuegos, un horno pirolítico, una plancha princess - todo ello por cierto en el día del club, así que pague de nuevo. Nada de protestar, oiga Vd, mal atlético, mal aficionado, hombre ya, usted a gritar y a animar que para eso es Vd de la mejor afición del mundo, si Vd protesta le está faltando al respeto al resto de la grada, hombre ya. Aquí se viene a animar, aquí se viene a tragar por lo que salga del vestuario, aquí se aguanta uno y anima y anima. Piense Vd que con sus gritos y sus silbidos desestabiliza a los jugadores, sobre todo a aquel millonario de allí, y damos muy mala imagen. Piense Vd que con sus críticas no consigue nada más que sembrar nervios y poner de mal humor al que firma las nóminas, y luego el mal humor le dura hasta que se paga a sí mismo el bonus de un millón de euros por haber arruinado aún más la entidad, como Dios manda. De todos modos no sé por qué le digo yo esto a Vd, si sé que en el fondo pase lo que pase va a venir a animar, va a venir gritar, no va a dejar solos a los chavales. Ahora que lo pienso, me voy a ahorrar la limpieza del asiento y me voy a ahorrar también al informático de la web, que valen un pico; si, total, Vd no va a decir nada.

Y si luego llegamos a la final, que ya lo usaré yo para contar lo bien que lo he hecho, por cierto, ya le diré yo cómo tiene que hacer para conseguir las entradas. Para empezar, sepa que la UEFA se queda unas cuantas para sus cosas, que menudos son estos. La UEFA, la del fútbol para todos y la democracia y el fútbol base, se queda un pico bueno para sus sponsors, sus amigos, sus compromisos y aquellos que le pueda interesar. Para cada club, un 25% del aforo total, que es más bien poco. ¿Precios populares? No, no, como saben que hay demanda salvaje, como saben que la gente quiere ir a todo precio con sus niños y sus padres, como saben que esto no hay dinero en el mundo que lo pague cuando sientes los colores, los precios son de asustar. Así está esto montado, parece mentira que no lo sepa, qué inocente es Vd.

Luego, de las pocas que nos den, me quedo yo otro pico para mis asuntos. ¿Que qué asuntos son estos? Si, hombre, a Vd se lo voy a explicar yo. Nosotros tenemos nuestros intereses, le diremos a Vd que es para los veteranos y las peñas pero luego ya verán, ya, cómo de las peñas no van muchos. ¿Que si irá es subsecretario de estado? Sí, claro que irá, con lo que nos interesa que desbloquee el asunto ese, con lo que le gustan los canapés. ¿Irá el Alcalde Pedáneo del sitio ese donde hay un terreno que interesa? Sí, claro que irá, hombre, como para no invitarle, si hay suerte le hacemos firmar ahí mismo, ja ja ja, menudo es. Y antes de que lo pregunte, sí, sí irá Gonzalo Miró. Y en el avión de los jugadores, además, y en business, sí. Para Gárate no sé si tendremos una o dos entradas, para Peiró otra, para Gonzalo Miró treinta y siete creo que tenemos.

¿Y su entrada? Pues va y hace cola, oiga, qué pregunta. ¿Que si pueden pagar por web? ¿Por teléfono? Nada, nada, cola, cola de la buena, cola de esas que no hemos hecho nosotros desde hace años, cola en el asfalto y desde primera hora, qué más nos da a nosotros si los socios más antiguos son señores mayores o si la gente tiene que trabajar ¿Y el vuelo? A mi qué me cuenta, hable Vd con el Corte Inglés. ¿Que es caro? Ya, toma, claro que es caro, no va a ser regalado... ¿y? búsquese Vd la vida, esto es así, es un negocio, aquí se busca Vd las habichuelas y llega como puede y a costa de su tiempo y su dinero, no querrá que hablemos nosotros con las agencias de viaje para que le salga más cómodo y más barato. ¿Que otros clubes lo hacen? Ah, mire, pues hágase Vd aficionado de ellos. Vd, si le interesa, haga cola y búsquese la vida y vuele a un aeropuerto a 500 km y luego vaya en autobús, a mi qué me cuenta.

Eso sí, al llegar, no pare Vd de animar, ¿eh? Que se note que han llegado los del Atleti, la mejor afición del mundo, la que la UEFA pone como ejemplo ante sus invitados japoneses aficionados al béisbol, la que se muere por el Club que no se mueve por ella.
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Ironía, injusticia

Viendo la cara que tenía el tipo el sábado, durante el partido contra el Chelsea, uno no puede dejar de sentirse mal. Torres, lesionado, veía cómo el Liverpool perdía en casa poniendo la misma cara que todos hemos puesto muchas veces en el Calderón. Unos días antes había vivido, también desde la grada y con una rodilla hinchada, cómo su equipo actual quedaba eliminado frente a su equipo de siempre en lo que imaginamos que sería uno de los momentos más complicados de su vida profesional.

Torres, imaginamos, lleva un año infernal. Ha encadenado lesión tras lesión hasta el punto de tener que operarse unas semanas antes del Mundial, la fecha que ahora mismo más debe brillar en su calendario. Tras casi ganar la Premier y jugar cuartos y semifinales de Champions, ha visto cómo su equipo actual perdía fuelle vertiginosamente tras la venta de algunos jugadores importantes. Ha visto como el entrenador que le trajo está en entredicho y ha visto como, sin él, el equipo se queda en nada. Como ya le pasara en el Atleti, Torres se ha echado a las espaldas un equipo entero, toda la fe de una grada histórica y el orgullo de media ciudad. Como siempre, no ha rehuido la responsabilidad ni ha dejado de dar la cara, aún lesionado, igual que hacía cuando estaba en casa. Como le pasó aquí, ha visto como el resto de sus compañeros se quedan en poco cuando él no está y ha visto como no llegaban refuerzos de calidad suficiente para armar un equipo a su altura. Ha visto como él ha seguido su previsible trayectoria hasta ser una estrella de nivel mundial mientras los equipos que le han rodeado no han cumplido con las expectativas. ¿Qué hacer ahora? ¿Esperar un cambio radical en el Liverpool? ¿Irse de un sitio donde le han tratado tan bien justo cuando más aclimatado está? ¿Quedarse a riesgo de que el tiempo pase y no consiga aquello para lo que está llamado? Y, si se va, ¿a dónde? ¿a otro equipo inglés, dando un disgusto a los que le veneran en Anfield? ¿A un equipo italiano en el que se aburra como una ostra? ¿A un equipo que se pueda enfrentar al Atleti? La papeleta es complicada, complicadísima.

Para colmo, al actual de equipo de Torres le ha eliminado su equipo de siempre. El Atleti, en el que Torres jugó tantos años y nunca llegó a ninguna final, el equipo que cada año reforzaban con patos y pollos y demás aves de corral en la creencia de Torres solito pudiera ganar títulos a pesar de la granja que le acompañaba en los desplazamientos. El Atleti, del que Torres tuvo que irse sin vivir nada de lo que el Atleti va a vivir este año. En uno de sus años más duros, en el que ve cómo su rodilla no acompaña y su actual equipo tampoco, encima se enfrenta a la ironía de ver cómo su equipo de siempre, del que tuvo que salir, crece a costa de su equipo actual, al que se fue para crecer. Crueldades del destino que alegrarán a algún miserable y que a otros, como el que suscribe, les parecen de una injusticia profunda.

No sería justo no acordarnos de Torres en sus malos momentos. De Torres, que no deja pasar ninguna oportunidad para decir que es del Atleti. De Torres, el goleador de la Eurocopa que se paseó por medio Madrid con un escudo del Atleti y que ha conseguido que su nombre sea el más coreado por dos aficiones rivales durante ni más ni menos que una semifinal de competición europea. De Torres, el que consiguió que estuviéramos orgullosos durante algunas temporadas gris oscuro, el jugador del Atleti que quieren ser los niños aunque no esté en el Atleti, el que siempre se acordó de nosotros en los momentos buenos y que siempre dio la cara por nosotros en los momentos malos. Qué menos que desearle ahora suerte, una recuperación pronta, un futuro brillante el año que viene y el que viene y el que viene y que vuelva a ganar con la selección un título de esos que se celebran cinco días en las calles.
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- Y del partido de Sevilla, ¿no dice Vd nada?
- Sí. Que a ver si vemos más a Cabrera y menos a Burrul.

Ah, y que se afeite Agüero

URL de la noticia: http://elrojoyelblanco.blogspot.com/2010/05/y-en-nosotros-quien-piensa.html

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