Y mientras tanto, el fútbol secuestrado (01/05/2003)
Apenas un par de mensajes que hablen de deporte... No, si Gil consigue su propósito cada vez que quiere: que se hable de él, para bien (poco) o para mal (ríos de tinta).
Y menos mal que le ha dado esta vez por enfrentarse a Luis, que si no, no tendríamos ni siquiera el eterno debate Luis sí, Luis no.
Gil quiere seguir siendo el centro de atención, su única intención ha sido esa después de que la afición y la celebración del Centenario le pasaran por encima.
Se habla de protestar contra él con una serie de actos que, a mi entender, seguirán siendo anecdóticos hasta que no se presente un proyecto alternativo que puedan conocer y valorar los aficionados, pero no sólo los privilegiados colgados al ordenador, sino la inmensa masa social que todos sabemos que no tiene el más mínimo vínculo con lo que aquí se debata. Ir de salvadores no conduce a ninguna parte, hasta podrían pensar que queremos quitar a uno que no es de nuestro agrado para poner a otro que goce de nuestras simpatías y al final todo seguiría igual.
Las movilizaciones no tienen el valor tan grande que pretendemos en nuestro romanticismo; son útiles para mantener viva la llama de la lucha, pero, no nos engañemos, se trata de tirar piedras contra tanques y eso ya lo han hecho los Palestinos y todos sabemos cómo les va, si se me permite esta pequeña licencia comparativa.
Ahora mismo todo pasa por un proyecto creíble y en la medida de que seamos capaces de poner los cimientos del mismo tendremos algo de camino recorrido. Se trata de trabajar para el futuro, para la era post-Gil. ¿A quién pretendemos convencer diciendo que la gestión de Gil es nefasta y nos lleva a la ruina sin remedio? Quien no se haya dado cuenta de ello es, en su mayoría, porque no ha querido hacerlo, porque información hay y bastante. No, lo que se necesita es recuperar la ilusión y ver más allá de lo que puede haber una vez que se despoje a este señor de lo que fraudulentamente se apropió.
Nos guste o no, sólo tenemos unas pocas vías de actuación, que pasan por la acción de la Justicia y por aprovechar cualquier resquicio abierto donde ejercer presión y oposición. Hay que explotar al máximo estas grietas, por ejemplo, no dejando pasar ninguna oportunidad de participar en los órganos de gobierno del club, de manera directa o indirecta, a través de la representación de acciones o de acudir a una supuesta ampliación de capital. No olvidemos que, en estos momentos, Gil no es dueño de sus acciones, lo es el club mediante sentencia judicial que, aunque esté recurrida y en suspenso, está ahí.
¿Y qué podemos hacer nosotros? Pues cada uno que se mueva al nivel que su compromiso personal y sus posibilidades le permitan, siempre es bueno saber que hay movimiento al menos porque transmite esa sensación de dinamismo que tanto necesitamos, saber que se ha iniciado un camino, aunque sólo sea para transmitir ilusión.
Hay muchos frentes abiertos y somos muy pocos para cubrirlos todos, es muy importante saber hacia dónde vamos para aúnar esfuerzos y trabajo, en definitiva, es vital tener un proyecto de futuro.
¡Aúpa Atleti! (sin Gil)