Esta semana hemos asistido perplejos a la comparecencia en el Congreso de los Diputados del actual presidente del Atlético de Madrid para hablar ni más ni menos que de las sociedades anónimas deportivas ¿No había mejor representante?
Sabemos que si tuviésemos que buscar un buen ejemplo para demostrar que el modelo de sociedades anónimas deportivas ha sido un éxito, sería una operación tan complicada que nos agotaríamos en el intento. De hecho, nos encontramos en un momento crucial en el que, gracias entre otros a la labor de la Federación de Accionistas y Socios del Fútbol Español, de la que la Asociación Señales de Humo es socio fundador, el modelo está en proceso de reformulación por la misma Subcomisión del Congreso de los Diputados ante la que compareció esta semana Enrique Cerezo. Sin embargo, si de lo que se trata es de buscar ejemplos del fracaso de las sociedades anónimas deportivas, no hay que buscar demasiado ya que aparte del club que preside el compareciente surgen de una simple pasada los nombres de Alavés, Deportivo de la Coruña, Valencia, Betis, Real Sociedad, Levante, Zaragoza, Compostela…
La deuda de los clubes de fútbol con el Estado están en unas cifras sonrojantes, que no podemos seguir permitiendo. No es de recibo que los clubes se sigan endeudando sin ningún límite, liquiden su patrimonio con cargo a las arcas municipales para posteriormente volver a endeudarse.
Pero lo que nos ha causado verdadero estupor es ver a Enrique Cerezo defendiendo este modelo y reclamándolo para la totalidad de los clubes de Primera División. No tenemos imágenes, pero nos hubiera gustado ver las caras de los señores diputados al comprobar que un señor que fue condenado por haber sido COOPERADOR NECESARIO PARA UN DELITO DE APROPIACIÓN INDEBIDA contra su propio club (delito prescrito) acudía como representante de los clubes y defendía los parabienes de este modelo.
Resulta obsceno que el presidente de un club que acumula más de 550 millones de euros, gran parte de ellos con la Hacienda pública, defienda los parabienes de este modelo.
Resulta obsceno que un señor que es capaz de endeudar a su club a razón de 50 millones de euros por año sin obtener ningún resultado deportivo, que es realmente para lo que está diseñado un equipo de fútbol, defienda los parabienes de este modelo.
Resulta obsceno que un señor que bajo su presidencia ha sido capaz de lapidar el crédito deportivo histórico de uno de los clubes más laureados del fútbol español defienda los parabienes de este modelo.
Resulta obsceno que un señor que tiene que poner en venta el único patrimonio que le queda a su club para poder subsistir defienda los parabienes de este modelo.
Por ello, nos gustaría que la clase política de este país hiciera un examen de conciencia. El modelo de las SAD está demostrado que ha sido un estrepitoso fracaso. Ha permitido que personajes como Lopera, González de Caldas, Gil o Piterman hayan campado por nuestro fútbol, hayan tenido que visitar los juzgados en innumerables ocasiones debido a su gestión, hayan jugado con ilusiones de hinchadas enteras y hayan enterrado a sus clubes en crisis tanto económicas como institucionales lastrándolas casi de por vida con deudas infames y poniéndoles al borde de la quiebra.