1. No me gustó el Aleti, para variar. El primer tiempo fue serio en lo defensivo, pero con una lastimosa incapacidad para hilvanar fútbol. Aunque ayer el equipo sí disponía, al fin, de efectivos en el centro del campo, está tan acostumbrado a jugar al pelotazo, que los defensas ya ni se plantean hacer otra cosa. Únase a esto que en lo que toca a movimientos colectivos, seguimos cero patatero: nadie toca y se mueve ni se ofrece para ayudar al compañero que lleva el balón. Para más inri, los laterales, salvo algún aislado y vano intento de Ujfalusi (a quien parecía ayer notársele el lógico cansancio), eso de subir por la banda, aunque tengan, como ayer, cubiertas las espaldas, tralarí. En la segunda parte, muy mal la primera media hora, o sea, lo que le duró la gasolina al Racing, y bastante aceptable final, gracias también a la entrada del Kun. Y otro partido más en que Jurado, que da igual dónde y cómo juegue, no se comió un colín, arruinando el fútbol de contraataque del equipo. En su descargo, ayer sí le dieron leña.
2. El señor referí, mal. Permitió el juego duro de los locales, llegando en algún momento a rozar lo esperpéntico, cuando salió el Kun. Eso sí, la jugada de marras, para mí, es ley de la ventaja y, luego, expulsión de De Gea. Éste por cierto, además de cuajar un buen partido, muy listo en la jugada en cuestión: salió muy rápido, para cazar al rival, si era menester, como fue, antes de que entrara en el área y que todo quedase en expulsión. Eso sí, de haberse producido ésta, con 10 en el campo y Asenjo en la puerta, palmamos seguro. Lo del penalty al querubín, pudo serlo, pero era muy difícil de apreciar, por lo sutil del toque y la maraña de piernas que había alrededor del bambi.
3. Perea, ¡ay, Perea! Mirad, no se puede jugar con un central tan malo técnicamente y que no domina ni lo más mínimo el juego aéreo. Sabes, fijo, que. de cada dos partidos, te la va a jugar en uno, al menos. Y no me vale que luego salvara el gol de Tchite. El bombero pirómano. Los porteros y defensas, que sean seguros, sin aspavientos ni espectacularidades. Por cierto, que en la jugada de marras, en la que el colombiano debió batir el récord de Bolt, se comieron la pelota en profundida Domínguez y él, rememorando viejos tiempos, o no tan viejos: los de Abel y su defensa adelantada. Ayer, el Faraonito, al reforzar el centro del campo, exigió líneas más juntas y adelantadas. Lógico, pero no tanto en este Aleti, con esa defensa de linces que tenemos. Por cierto, cuando dio el pase Monitis, estaba cubierto -así que nada de echar la culpa a la (falta de) presión de los centrocampistas en este caso.