El Atleti perdió un partido que jugó sin intensidad, sin rabia y sin nervio. Normal. Miren que nos ha pasado ya veces, pero no escarmentamos. Llevamos años sin ganar, pero nada: siempre pensamos que esta vez será la buena, la que quiebre la racha, la que acabe con la maldición. Quizás en el fondo sepamos...