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PO Saúl Ñíguez

Último artículo 21-10-2023 15:25 escrito por GaN. 1307 respuestas.
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  • 10-10-2023 10:24 en respuesta a

    Re: PO Saúl Ñíguez

    milinkito:
    ¿Por qué Saúl es PO?
    PO = Post Oficial
  • 10-10-2023 10:30 en respuesta a

    Re: PO Saúl Ñíguez

    romenaguer:
    Pregunta: ¿el domingo fue suplente por decisión técnica o por los problemas físicos que tuvo durante la semana?
    Mitad y mitad, dijo el Cholo que quería que descansara y que prefería la velocidad para la ruptura de Llorente.

    Fenomenal primer tramo de la temporada de Saúl, De la COPE que la mame fuerte.

    He knows so much about these things
  • 21-10-2023 15:25 en respuesta a

    Re: PO Saúl Ñíguez

     

    :

    Saúl: «Llegué a decirme ya está, no puedo más, lo dejo, no quiero seguir sufriendo»
    Hugo Cerezo, Michèle Novovitch

    Sale el sol en el fútbol de Saúl Ñíguez (Elche, 1994), como el que alumbra su rostro en la imagen superior. Todavía quedan sombras, pero lo peor ya pasó. El 8 se sienta con Relevo para una entrevista en la que prácticamente no hacen falta preguntas. Habla a borbotones, porque tiene ganas de contar y explicar, de repasar y pasar página, de avisar de que no es que el 8 haya vuelto, sino que está volviendo, y que cuando explote, "la gente va a flipar".

    Por primera vez hace público que en sus días más tormentosos se le pasó por la cabeza tirar la toalla. Pero la paternidad, Londres, el aprendizaje y la paciencia han vuelto a alumbrar al futbolista que siempre fue. Porque el fútbol de Saúl nunca fue el problema.

    ¿Qué tienes ganas de contar?

    Bueno, hay muchas cosas que podría contar, pero no quiero hacer hincapié en las negativas, sino centrarme siempre en lo positivo. Suele pasar en casi todas las carreras futbolísticas, menos con Cristiano y Messi, que siempre hay altibajos. Para ello, hay algo muy importante, que poco a poco suena más y se da más bola, que es el tema psicológico. Y la gente y los jóvenes hoy no lo trabajan y no lo entienden, porque se piensa siempre que 'estás bien, estás bien'. Y no es estar bien o estar mal, al final es trabajarlo para ti y saber gestionar todo lo que te pueda pasar en tu vida. Yo lo he trabajado siempre, con mi coach, ya son nueve años y medio, casi diez, con él. En este tiempo he pasado por épocas muy buenas, épocas muy malas y épocas de tranquilidad. Y, por ejemplo, mi coaching, que es Diego Gutiérrez, me dice que está más contento ahora que cuando yo jugaba todos los partidos y metía todos los goles, porque sé gestionarlo de diferente manera. Ahora mi vida no solamente va a través del fútbol. Antes yo jugaba un partido mal y el fin de semana 'no hables conmigo'. Ahora sé gestionar, sacarlo fuera y dividir las cosas para poder disfrutar de mi vida plenamente.

    ¿Cómo era aquel Saúl?

    Pues un Saúl que no se daba cuenta de que mi pareja no tiene que pagar que yo haya entrenado mal o haya jugado mal. Ni ella ni la gente de mi alrededor. Y antiguamente a lo mejor venían mis hermanos Jony o Aarón a verme y si yo perdía no salía de casa. En mi familia esto se había llevado siempre así. Que mi padre cuando perdemos o jugamos mal se encierra en casa y no sale. Porque no sabe gestionar estas cosas. Yo a día de hoy, la ayuda psicológica y la de tu entorno, que para mí es lo más importante, me ha ayudado a aprender a gestionar las cosas de otra manera y a realmente ser feliz, pase lo que pase.

    ¿Y qué parte hay de ese aprendizaje que explique el buen momento en el que estás?


    Son momentos. El año pasado estaba igual de bien que ahora, a pesar de que no jugase. El míster toma decisiones, siempre pensando en lo mejor para el grupo o incluso para el partido. Me encontraba y me entrenaba muy bien y no entendía que a lo mejor el mister pusiese a otro. Pero sabía gestionar todo lo que depende de mí, poner todo mi énfasis en lo que realmente depende de mí. Que es dar lo mejor de mí, venir dos horas antes de entrenar, cuidarme para no tener lesiones. Por ejemplo, hace nada jugué cuatro partidos en semana y media. Y yo llevaba a lo mejor cinco meses jugando 10 minutos, 10 minutos, 10 minutos. Y de repente pasas a jugar 90', 90', 90'… y no te lesionas. Eso habla bien de un jugador que se cuida a pesar de que no tenga continuidad. Estar preparado cuando el míster te pida. Y eso parece que no, pero es muy, muy importante.

    Hay mucha gente que no está preparada mental ni físicamente, y al final, juegas un partido, juegas dos y al tercero caes. Porque a lo mejor no estás preparado ni psicológica ni físicamente. Habla bien de mí estar bien, preparado, para cuando llegue la oportunidad. Y lo único que tengo que centrarme es intentar aprovecharla, que no es fácil. Cuando llevas una continuidad de no jugar, no es fácil entrar y hacerlo bien. Todo el mundo lo intentamos, a veces sale y a veces no. ¿Qué pasa? Que la edad te da el gestionarlo mejor. A lo mejor, oye, no me encuentro bien físicamente porque hoy no tengo el punto de explosividad, porque no tengo continuidad o estoy más cansado. Pues tengo que jugar de otra manera, intentar aprovechar los espacios de otra forma. No puedo hacer un tipo de conducciones que sí haría si me encontrase bien físicamente. O no tengo esa confianza para, a lo mejor, regatear. Pero, como estoy bien, estoy estable, puedo gestionar, oye, no estoy bien, vamos a intentar jugar de otra manera para ayudar al equipo.

    Entonces hay un cambio entre cómo gestionabas eso antes de irte al Chelsea y cómo lo haces ahora.


    Totalmente. Ha habido mucha diferencia. A mí Londres me ha venido muy bien, no solamente a nivel deportivo, que crecí mucho, sino a nivel personal. Refrescar, un terreno, no voy a decir quemado, pero cansado, agotado. Y yo entendí el año pasado [cuando regresó al Atlético] que tenía que venir con una humildad y comerme, entre comillas, todo lo que venga, todo lo que venga me lo tengo que comer porque vengo de un año complicado y aprovechar mi momento. Y si no llega el momento, yo estoy preparado para cuando llegue. Puede tardar ese año, podía ser que ese año no llegase, que pude terminar las últimas cuatro jornadas sin jugar… Pero tenía que tener esa tranquilidad y esa estabilidad para decir, bueno, pues si no llega ahora, llegará el año que viene. Y si no llega el año que viene, pues llegará el siguiente, ¿no? Pero yo tengo que seguir haciendo lo mismo, que es lo que yo pienso que es lo correcto.

    ¿No te impacientabas?

    Hay momentos que sí. Y hay semanas que a lo mejor no entrenas igual de bien porque dices 'hostia, ya está bien, ¿no?'. Que yo entreno, entreno, entreno y no te dan la oportunidad. Pero es que ese es mi trabajo. Había un doctor en el Chelsea que se llama Paco Villosca que decía 'al jugador le pagan por venir contento a entrenar'. Y al entrenador le pagan por decidir quién juega. Y realmente, si lo ves con perspectiva, es verdad. A mí me pagan por estar al 100% todos los días. El que decide quién juega es el entrenador, que para eso le pagan. Yo tenía que entender que tenía que estar preparado. Me entrenaba a full todos los días para que el míster viese que estoy bien y que mis compañeros viesen que estoy bien, que puedan confiar en mí cuando me toque. Y al final el trabajo siempre paga. Tardo o temprano, paga.

    Imagínate que llega el momento que no vuelvo a jugar a un nivel alto. Que sí que me preocupa, pero voy a saber gestionarlo bien y poder ser feliz igualmente. Yo tengo que hacer lo que tengo que hacer y sé lo que tengo que hacer. Antiguamente a lo mejor vivías solamente encaprichado en ayudar, ayudar, ayudar a todo el mundo y no te centrabas en ti y te perdías. Y en otros momentos ahora digo, bueno, yo hago mi trabajo. Lo de los demás, que lo hagan los demás y si me piden consejo, pues, se lo doy. Es verdad que a los jóvenes siempre intentas ayudarlos. Pero no voy a meterme en otras facetas.

    ¿A qué te refieres cuando dices ayudar?

    Pues ayudar a todos. Al club porque lo quieres mucho. De muchas maneras. Es que ha habido un problema con los fisios. Pues tú intentas ayudar a los fisios. Ha habido un problema con el lateral izquierdo. Pues intentas ayudarle hablando con él. Ha habido un problema que alguien no cobra prima, que el otro no tal. Intentas ayudar un poco en todo y te descentras y dices, 'vale, tío, lo mío es jugar al fútbol. Y en ese momento yo quería que todo estuviese tan perfecto que intentaba acaparar todo y hubo momentos que yo me descentraba de mí. Y al final lo más importante era yo.

    ¿Qué lecciones sacaste del año del Chelsea?

    Muchas. Yo tuve la suerte de que mi hija nació justo antes. Pero por ejemplo mi mujer no lo pasó bien allí. A pesar de que yo vivía una experiencia positiva, la de mi mujer era negativa. Estar sola, no tener compañeras, que la gente que habla español estuviese muy lejos, porque vivíamos en diferentes zonas, no podía comunicarse con nadie... Tenía muchos problemas, pero yo no sufría eso. Yo me iba por la mañana, hablaba con gente, volvía, quería aprender un idioma nuevo, vivir una cultura nueva. La gente del Chelsea siempre me trató súper bien, el club y la afición y estaré eternamente agradecido. Y mi mujer no lo veía de esa manera porque estaba sola. Yo me iba a las 9, y volvía a las 3, comía hasta en el club, porque allí había esa cultura. Tardaba más en volver a casa. Y te ves allí con una niña, tres perros y lloviendo. Y hay que salir a pasear o sacar a los perros porque vives en un piso y no vas a sacar a la niña de 6 meses a la calle lloviendo. ¿Qué haces? Hay que buscar soluciones en todo y esa experiencia te hace madurar y crecer.

    ¿En lo deportivo?

    Vas a un club que es campeón de Champions, en el que compites todos los días entrenando con jugadores de máximo nivel, y un entrenador que confía en esos jugadores por todo lo que le han dado. Pero a pesar de que el míster confiase en otros, siempre me hizo sentir partícipe. Y eso para mí era muy positivo, el hecho de decir, 'eh, que yo puedo ayudar desde donde me toca'. Yo puedo ser importante para el equipo desde el banquillo, aunque no juegue. Muchas veces nos ponían imágenes en las que los jugadores que estábamos calentando estaban viviendo el partido, porque eso era muy importante para el grupo, transmitirles desde fuera. Veías a Azpilicueta, que era capitán, y cuando no estaba, desde el banquillo seguía hablando con el equipo. Ese tipo de gente que decía 'yo estoy aquí por el bien del equipo y hay que estar por el bien del club, y nosotros lo damos todo por ellos'. Además, Azpi llevaba 10 años allí, era su casa. Eso para mí es el Atlético de Madrid, mi casa. Yo puedo ser importante desde donde me toque, jugando o sin jugar. Ojalá sea jugando, claro, pero los jugadores no entendemos la gestión del entrenador, no la entendemos o no la queremos entender.

    Si no estás jugando, ya te llegará el momento, si sigues estando bien. Conozco muchos jugadores, que se entrenan una semana bien y ya 'tengo que jugar', y la semana siguiente no se entrenan bien. Pues a lo mejor este entrenador ha visto que te has entrenado muy bien, estás más cerca de entrar, pero si no sigues así, no te va a poner. Si has entrado en el minuto 70, quizá el míster en el siguiente partido te saca en el 60', y al siguiente ya eres titular, pero tienes que estar entrenándote siempre a full. Si te entrenas una semana bien y otra no, no te va a poner. Y no es culpa del míster. Siempre los jugadores estamos 'no, es que el míster me tiene manía, es que el míster es un hijo de p…'. No, haz lo tuyo y luego ya veremos si tienes resultado. Y si no es ahora, pues será más adelante.
    "Yo hasta los 25 años realmente no me di cuenta de que era jugador de fútbol. Vivía en mi nube"

    ¿Sentías esto hace seis y ocho años, cuando eras más joven?

    No, no. Yo hasta los 25 años realmente no me di cuenta de que era jugador de fútbol. Yo vivía en mi nube, de disfrutar de jugar al fútbol, no tenía ninguna presión. Y todo esto fue gracias también a la gente veterana de mi equipo, que siempre ayudaba y se comía los marrones. Yo solo me tenía que dedicar a jugar, que es lo que me gusta y lo que sé hacer. Entonces, tenía gente con mucha experiencia que me ayudaba a gestionar todo este tipo de cosas. Es verdad que cuando esta gente empieza a marcharse, tienes que gestionarlo tú y no tener ningún apoyo... Para mí fue muy complicado toda la marcha de los que yo quería, ver que se van Gabi, Godín, Fernando [Torres], Moyá...

    Yo tenía a Moyá, que era para mí una persona muy importante. Jugó los primeros seis meses y luego no volvió a jugar. Y era una persona súper importante para el equipo. De él aprendías. A mí me gusta mucho fijarme en todos los detalles, aprender de la gente. Y entonces, veías que Moyá era importante sin jugar. Y decías, 'hostia, este tío, todo el mundo lo escucha cuando habla'. Y no juega. Augusto, por ejemplo, otro. Se lesiona el cruzado y se recupera bien cuando la gente le decía que era muy difícil, que ya tenía 30, 31 años, volver a jugar al máximo nivel. Y su cabeza le decía que sí, él era positivo y al final es que sí. Y dices, claro, es que de esta gente se puede aprender.

    Hay un momento en que tú pasas a ser de los mayores y tienes que aprender a hacer estas cosas. Y yo me perdí porque intenté ayudar a todos y no me di cuenta de que el mayor ejemplo era ser yo mismo. No tener que hacer cosas como hacían otros, sino ser yo mismo, tranquilo, como hacía Fernando. Fernando no hablaba, no hacía nada, él hacía lo suyo y era el mayor ejemplo para todos los atléticos. Ahí me perdí un poco.
    "Me perdí porque intenté ayudar a todos y no me di cuenta de que el mayor ejemplo era ser yo mismo"

    ¿Qué explica el punto en el que estás ahora? ¿Te viene algo a la cabeza?

    El nacimiento, mi hija. Te hace ver las cosas realmente importantes de la vida. El fútbol, las críticas, los halagos. Ahora no me importan. Lo que me importa que mi hija esté bien, que mi hija, si tiene fiebre, esté bien, que mi mujer esté bien, que el embarazo de mi mujer vaya bien, que mi familia esté bien. Es lo único que realmente me preocupa y me ocupa. Y yo hacer mi trabajo.

    Antes yo pensaba que el fútbol era [piensa unos segundos]. Ahora lo veo, por así decirlo, entre comillas, como mi trabajo. Antiguamente no era mi trabajo, pero ahora sé que lo más importante está en casa. Para lo bueno y para lo malo. Porque cuando tú vienes de entrenar y vienes mal, y tu hija te sonríe y te cambia la vida. Y si tú vas a entrenar, pero tu hija está mal, yo estoy hecho polvo. No puedo ir a entrenar de la misma manera, lógicamente. Pero si entreno mal, sí que puedo gestionarlo bien fuera. Entonces me doy cuenta de que mi vida está en casa y lo otro es, entre comillas, trabajo. Tengo la suerte de trabajar donde más me gusta, lo que me apasiona. Y soy un afortunado. Pero el afortunado es mi familia. Mi familia es lo más grande que tengo.

    ¿Tienes algún clic más deportivo, aparte de tu situación familiar, que te haya cambiado?

    No, es que la gente dice, ¿qué te ha cambiado? No he cambiado nada. Deportivamente no he cambiado nada. Hay momentos buenos, momentos malos. Sigo comiendo lo mismo cuando juego bien que cuando juego mal. Sigo haciendo lo mismo porque pienso que esto es lo que mejor para mí. Podré jugar bien o mal, pero no cambio. Mi dieta vegana, entrenar todos los días, hacer preventivos, activaciones antes de los partidos, las recuperaciones… Cuando juego mal la gente me dice 'cómete un cachopo'. Y cuando juego bien, ¿qué pasa? ¿Ahí no me como las cosas veganas o cómo va esto? Hago lo mismo. No ha cambiado nada en mi vida. Lo que ha cambiado es que las cosas salen bien, porque estás bien.

    Hay momentos en los que el jugador tiene esa confianza del entrenador. Cuando no la tienes es difícil. Entonces, no es solamente que juegas bien o mal. Yo puedo estar igual de bien, ayudar y ser importante sin jugar. 'No, es que ahora ya tiene cinco asistencias, es el máximo asistente de la Liga, está de *** m…'. Yo le decía a mis hermanos, si yo no he tenido ningún partido aún donde yo diga, 'qué bien estoy jugando, estoy pfff a un nivel espectacular'. Estoy jugando bien y aún no siento que esté jugando a mi nivel. A decir, 'estoy disfrutando de la h... Estoy muy bien'. No lo estoy sintiendo. Porque aún no estoy a ese nivel, porque me estoy acomodando a mi posición. Y poco a poco voy a ir estando mejor, juegue o no juegue. Porque entrenar en mi posición me va a ayudar a perfilarme mejor y a tomar mejores decisiones. Al final, sacaré a relucir las cosas que siempre he tenido. Lo que es raro es que esté llevando cinco asistencias porque nunca he sido un jugador de asistencias.

    Que eso está muy bien, ojalá siga así, pero yo soy más de meter goles. Ojalá que se abra ya la portería, meta un gol. porque eso es lo que yo soy. Asistencias, vas a ver toda mi carrera, creo que lo máximo en una temporada son dos, tres. Yo soy más de meter goles. Porque cuando llego ahí, pues tengo que llegar. Y muchas veces mi partido se basa solamente en si llego y la meto o si llego y la fallo.

    Si yo hago el mismo partido, llego y la fallo, no se habla de mí. Pero si llego y la meto, he hecho un partidazo de locos. Y a lo mejor han sido diez centímetros. Yo no necesito el contacto del balón para hacer un partido bueno o malo. Sé gestionar mi espacio, moverme para gestionar espacios para los demás, para luego, cuando tenga que llegar, hacerlo con timing y meter gol. Entonces, muchas veces el míster, antiguamente, me decía, 'vamos a jugar por la izquierda, pues tú por la derecha, no toques el balón. Yo solo quiero que llegues al área y me la metas'. Y yo pues vale, ese es mi trabajo. Tengo que llegar y meterla. Y eso es lo que tengo que mejorar, que cuando llegue, sea gol. Eso es lo que marca un poco mi carrera. Si llego y meto, son diez goles.
    "Estoy haciendo las cosas bien, pero puedo hacerlas mucho mejor. Cuando esté bien de verdad, la gente va a flipar"

    La gente muchas veces se fija en los datos, en los resultados. Y yo me fijo en mis sensaciones. Estoy haciendo las cosas bien, pero puedo hacerlas mucho mejor. ¿Qué pasa? Que como llevo un tiempo entre comillas mal, con poquito que hagas, es la bomba. Entonces cuando esté bien, la gente va a flipar. Eso es lo bueno y lo positivo, que a pesar de que las cosas van bien, yo personalmente sé que pueden ir mucho mejor.

    ¿Dónde está tu prime?


    No lo sé, pero aún no ha llegado. No siento aún que diga 'estoy jugando a un nivel muy alto, superar esto me va a costar'. No, no. Estoy jugando bien, tranquilo, ayudando al equipo, pero no estoy jugando como para decir 'la estoy reventando'. Superar lo que estoy haciendo ahora no creo que me cueste si me encuentro bien y sigo con esta confianza.

    ¿Piensas que tenías fútbol para llevar una carrera mejor?

    Sí, seguramente sí, pero no me voy a comer la cabeza por eso. Es como todo, si hubiese sido más egoísta, a lo mejor hubiese sido diferente también. Si hubiese dicho 'no, no juego en ningún puesto más, juego en mi puesto, porque aquí es donde puedo triunfar', a lo mejor mi carrera hubiese sido mejor. Pero no hubiese sido yo, porque yo sentía que necesitaba ayudar al entrenador y al equipo donde me pedían. Y que sí, que te puedes perder, lógicamente, por jugar en tantas posiciones, pero yo lo hacía porque el entrenador y el equipo me necesitaban, y si el equipo me necesita, lo que mis padres me han inculcado es que juegas donde juegas, donde te necesita el entrenador. Pero hubo un momento que no disfrutaba de jugar, no disfrutaba de entrenar, entonces dije, 'míster, no, esto ya'.

    ¿Duró mucho ese periodo?

    Sí, el año antes de la Liga (19-20), el año de la Liga (20-21), y después ya porque me fui (al Chelsea para la 21-22), pero los dos últimos años fueron muy sufridos. No solamente porque no disfrutase jugando, también tuve un problema en el hombro que aún está, aunque lo llevo mucho mejor, pero es que no podía correr o tenía que jugar con un brazo casi cayendo. Y era muy complicado disfrutar cuando tienes una dolencia de este tipo, la faena que era en el hombro y que como te permitía jugar, pues tirabas para adelante, pero estaba muy jodido, incluso el pensar de decir, ya está, no puedo más, dejarlo, no tengo que sufrir más, no puedo rendir al nivel que yo quiero, no puedo entrenar como yo quiero, pues es mejor no entrenar, yo esto lo hago para disfrutar, yo juego para disfrutar, si no disfruto, pues da igual la edad que tenga, si no disfruto, es mejor dejarlo.
    "Yo hablé con el míster. 'Por favor, sácame del once, es mejor, no te preocupes, yo no tengo problema de jugar o no jugar, pero sácame"

    Yo hablé con el míster. 'Míster, por favor, sácame del once, es mejor, no te preocupes, yo no tengo problema de jugar o no jugar, pero sácame, yo lo que quiero es disfrutar, lo único que te pido es entrenar en mi puesto para ver si me vuelvo a encontrar y disfrutar'. Ya no era jugar o no jugar, ya me da igual, yo quería venir y disfrutar, como había hecho en todos los años anteriores, disfrutar de lo que me gusta, que es jugar a fútbol, joder. Yo pensaba, no es posible, yo entreno, vengo dos horas antes de entrenar, estoy en el gimnasio, estoy muy contento y cuando bajo a jugar a fútbol, no disfruto. Esto no es vida, esto no es posible, yo lo que quiero es bajar y disfrutar, hacer lo que me gusta. Y no lo encontraba. Y era muy complicado, porque al final, cuando pierdes la ilusión por algo, no consigues dar lo mejor de ti, y yo creo que esa fue mi clave, que dejé de disfrutar.

    ¿Y cuándo volviste a disfrutar?

    En Londres. Porque como todo era nuevo, el idioma, la cultura, el club, la afición… Pues aprendías a disfrutar. Y a fijarte en todos los pequeños detalles, yo iba conduciendo, tenía 32 minutos, 40 minutos en coche, que tardo aquí 7'. Y a veces aquí hasta me quejaba porque hay tráfico. Y allí yo me comía 32 minutos en coche, iba más a gusto que nadie, iba viendo un árbol, que decía qué bonito es el árbol. Y aquí [en su casa de Madrid], que tengo un paisaje de la hostia, silencio, tranquilidad… Lo tengo todo y no lo disfrutaba. Y allí que no tenía nada lo disfrutaba. Qué bien disfrutar de las cosas, a pesar de jugar o no. No era lo más importante para mí. Lógicamente, cuando disfrutas, es más fácil dar lo mejor de ti.
    ¿Si disfruté la Liga que ganamos? Fue un disfrute momentáneo. Ese día. Y al día siguiente, ya está"

    ¿Y disfrutaste de la Liga que ganaste con el Atlético?

    Fue un disfrute 'momentáneo', como hablo con mi coach. Si me hablas de la Liga ahora, yo no tengo momentos de pfff. La disfruté en ese momento, porque acabamos de ganar una Liga después de tanto tiempo y de los últimos 10-15 partidos, que fueron muy complicados, y conseguirlo en el último partido fue espectacular. Y terminé jugando, sí, espectacular. Pero disfruté ese día y el día siguiente ya está. Tengo el trofeo en casa, pero no era para mí disfrutar el proceso, disfrutar el camino. No lo disfruté. En ese aspecto, no. Para mí lo importante no es solamente ganar, sino también es cómo ganas o cómo lo haces. Muchas veces disfruto del proceso y no consigo el resultado y he sido feliz. He sido feliz durante mucho más tiempo. Tengo que disfrutar de mi camino, del proceso, y después pues lo que venga. Que a veces es positivo o negativo, pero puedo disfrutar incluso siendo negativo. Siempre recuerdo el proceso de cuando el último año del Calderón nos elimina el Real Madrid (2017). Yo disfruté el proceso y no llegué a la final. Y es un momento muy positivo para mí. Ahí es el momento en el que yo estaba en plenitud psicológica, mental, física, todo. Porque disfrutaba día a día, era disfrutar, disfrutar, disfrutar. Eso era una gozada y por eso hasta los 24-25 años no me di cuenta de que era jugador, porque yo todos los días era feliz. Todos los días, en todo momento del día. Y hubo un momento que dejó de serlo.

    Tu hermano nos dijo hace poco sobre ti que vivías en un mundo irreal.

    Yo creo que muchos futbolistas, no irreal, pero sí en un mundo privilegiado. Hacemos lo que nos gusta, nos pagan mucho dinero por hacer lo que nos gusta, podemos ayudar a nuestra familia. En el 50% de los casos podemos ayudar a nuestra familia bien. Lógicamente eso poca gente lo tiene. Y eso realmente no es la vida real. La vida real, por ejemplo, mi hermano Aaron tiene que estar trabajando después de toda su carrera como futbolista. Y está trabajando en el Costa City para sacar, ayudar a los nenes, pero sobre todo por el tema económico también, como todo. Aunque sea, por suerte, trabaja lo que le gusta, pero no todos pueden hacerlo.

    Leí en una entrevista en Líbero en la que contabas que le dijiste a Celades en 2016 que o cambiaba la sub 21 o no volvías.

    No fue así. Teníamos un equipazo y estábamos sufriendo para clasificarnos para el Europeo (2017). Nos metimos en la repesca. Yo jugaba todo en el Atlético de Madrid, siendo importante, llegando a semifinales y finales de Champions. Y pasas a la sub-21, en la que no disfrutaba. Yo tenía un equipo con el Cholo, con 4-4-2, todo organizado, disfrutando. Y la gente decía, ¿pero cómo disfrutas de ese fútbol? Y yo, yo disfruto de la virgen, tío. Ver que todo mi equipo trabaja, todos para allá 'fiuuum', todos para acá, 'fiuuum', y todos corren, y todos tal... Eso contagia, eso engancha a la gente. Luego ibas a la selección y era otro mundo. Me venía el lateral derecho, Manquillo y Bellerín. Y me decían, 'tío, es que me hacen siempre dos contra uno'. Claro, si el extremo no baja, pues te hacen dos contra uno. Y si yo salgo de mi posición y a mí no me cubre el otro interior, pues a lo mejor no me tengo en el punto de penalti. Teníamos que intentar ajustarlo de alguna manera para el bien del equipo. Entonces, antes del Europeo hubo la repesca, y antes le dije a Celades, 'míster, si queremos estar en el Europeo tienes que poner a alguien que corra conmigo'. Por lo menos que seamos 4-2, y los de arriba si no corren con 4-2 podemos organizarnos un poco mejor. Celades era un apoyo importante para mí, y yo creo que también para él, y teníamos la confianza suficiente para poder hablar de estas cosas. Hablamos de fútbol entre él y yo, porque también pasaron cosas extradeportivas después de esa repesca, que al final se quedaron algunos compañeros sin ir al Europeo, porque logramos clasificarnos e hicimos un gran torneo a pesar de perder la final. Me siento más orgulloso de eso que de toda la fase previa.
    "Un día tras una derrota puse en Twitter un mensaje de 'hay que seguir trabajando' y aquello fue una masacre"

    Grealish ha dicho que "Twitter es una matanza para los futbolistas". Y Ferran que tiene bloqueada a toda la prensa. ¿Tú cómo lo afrontas?


    Me parece muy bien, no tengo Twitter, tengo una persona que lo lleva. La única red social que tengo en mi móvil es Instagram. Pienso igual que Grealish. Me pasó en 2012-2013, un partido que yo jugué un ratito, contra el Villarreal, minuto 20, 3-0 perdiendo, Tiago se lesiona, salgo yo, Oblak se lesiona, sale Moyá. Y perdemos 3-0, yo estaba hablando con Óliver y diciendo, 'bueno, yo realmente he salido, el equipo ha estado 0-0, creo que he estado bien, vamos a publicar la típica foto de 'hay que seguir trabajando', lo habitual que ponemos todos'. Y cuando me meto ahí, vi cosas que dices… Todos decimos que lo de fuera no afecta, pero cuando ves una masacre, afecta, afecta. Yo al principio decía, no, cómo te va a afectar lo que te digan tres personas que no conoces de nada, que me lo diga una persona que conozco, todavía. Es mentira, te afecta todo, cuando son millones y millones de personas escribiéndote cosas negativas y tú solo lees cosas negativas, al final tu cabeza piensa negativo. La gente no sabe el daño que hace a través de redes sociales, no solamente a futbolistas, sino a todas las personas. Y no lo entiendo, no puedo entender que una persona se meta en su casa en un ordenador y quiera criticar a una persona, ya no solamente a futbolistas, sino a una persona, hacerle bullying, insultar a través de redes sociales, no me entra en mi cabeza que una persona puede ser capaz de hacer eso. No tiene ningún sentido. La gente te masacra.

    En el fútbol hay momentos buenos y momentos malos. Ferran Torres, hace siete meses, lo mataban por todos lados, y ahora en diez minutos que ha jugado ha metido cinco goles, imagínate, y ahora todos que Ferran es muy bueno. Ferran es buen jugador, joder, a veces tiene momentos buenos, a veces momentos malos, y si en los momentos malos hay más gente que está con él, pues será más fácil superarlo, así de sencillo.

    Yo me acuerdo del año del Rayo. Íbamos últimos, empatados con el Betis, faltando 15 jornadas, y olía mal. Pero la gente estaba con nosotros, nos dieron una charla: 'estamos con vosotros, en las buenas y en las malas, en Primera o en Segunda'. Y de repente el equipo logró una racha enorme, perdimos solamente contra el Madrid, ganamos seis y empatamos dos, y ya nos salvamos, faltando cuatro o cinco jornadas. Es mucho más fácil, cuando las cosas van mal, arrimar el hombro, que criticar, porque al final no consiguen nada, si quieres sacar la situación adelante, es mejor con las cosas positivas que con las negativas.
    "Hace poco Morata me decía 'yo contigo no me pongo más en el banquillo, que eres un chapas que no veas"

    ¿Con qué compañero hablas más de fútbol?

    Yo tengo un problema, porque en el banquillo hablo mucho. Entonces con el que me pongan al lado, empiezo a hablar prácticamente de todo lo que yo veo, a ver si él me puede contestar, y darme otro punto de vista, pero normalmente no me contestan, pasan de mí ya. El otro día Morata me decía 'yo contigo no me pongo más en el banquillo, que eres un chapas que no veas'. Porque yo estoy viendo una cosa y quiero intentar ayudar, me pongo cerca del segundo y del tercero y le digo 'Nelson, ¿y si saltamos a la presión así?'. A ver si te escuchan y tal. Y no, no me escuchan nunca, pero lo intento.

    Y más allá de fútbol, ¿en qué has invertido? ¿Qué proyectos tienes?

    Me saqué el curso de director deportivo hace poco y tengo distintos proyectos. Uno de ellos es Matebike, bicicletas eléctricas. Es con la que yo me movía en Londres. Yo vivía en el barrio de Chelsea y la utilicé mucho porque con el coche cada vez que me iba al centro me multaban. Me pareció increíble, incluso te diría futurista, creo que mucha gente tendría que moverse así. Estoy envuelto también en un restaurante que abrirá ahora en noviembre, se llama Disidente y estará en Valencia. No será vegano cien por cien pero sí en gran parte (yo lo soy). Todos mis proyectos no son para un retorno económico, sino para mandar un mensaje a la gente, que al final cuidemos el medio ambiente, que comamos bien, saludable. Hay otro que estoy intentando cerrar ahora, que es una marca de repostería vegana saludable. Lo importante es saludable, que sea vegano o no me da más igual, pero que sea saludable. No puede ser que en hospitales o colegios no se coma bien. También me involucré en Heura (empresa barcelonesa de productos de base 100% vegetal que imitan a la carne) aunque he tenido discusiones con ellos porque yo quiero que todo sea vegano saludable. Además por supuesto el Club Costa City, que llevamos cuatro años mi hermano Aarón y yo. Crecemos con los niños, ahora han venido unos de Colombia. Ese dinero vuelve a invertirse al club, porque no tiene ánimo de lucro, todo se reinvierte.

    Hasta aquí. Le das carrete, ¿eh?

    Yo siempre. Por eso no puedo hablar de fútbol con la gente.


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